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S t a r t B i b l e P u b l i c a t i o n s

EN LA IGLESIA SE ENSEÑA SOBRE LA RESURRECCION CORPORAL DE JUSTOS Y DE INJUSTOS

Por Clayton Winters

En Hechos 23:6 leemos: "Pero cuando Pablo se dió cuenta de que una parte eran saduceos, y otra fariseos, alzó la voz en el sanedrín, Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; se me juzga por esperar la resurrección de los muertos."

Pablo expresó aquí una esperanza que ha sostenido al hombre a través de los tiempos -- que ha de haber una resurrección de los muertos. De la agonía de un cuerpo decadente, Job podría gritar, "Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré. Hasta que venga mi relevo. Entonces llamarás, y yo te responderé: Tendrás nostalgia de la hechura de tus manos" (Job 14:14-15). Según empeoraba su condición, su esperanza era mayor: "Yo sé que mi redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver de nuevo a Dios" (Job 19:25-26).

Cuando David fue detectado por los malvados, acechando secretamente como codiciosos leones de presa, su esperanza de resurrección contrarrestó la amenaza momentánea. "En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; al despertar, me saciaré de tu semblante" (Salmo 17:15).

En el Nuevo Testamento, Jesús sostuvo esta esperanza en términos inconfundibles: "... los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán" (Juan 5:25). Y otra vez, "Todavía un poco, y el mundo ya no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis" (Juan 14:19). Esta esperanza sostuvo a Marta en la trágica pérdida de su hermano: "Marta le dijo, Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día" (Juan 11:24); y Pablo, en medio de tantas persecuciones y martirio inminente, pudo afirmar, "Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha con manos, eterna, en los cielos. Porque también gemimos en esta morada, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial" (2 Cor. 5:1-2).

UNA RESURRECCION GENERAL TANTO DE JUSTOS COMO DE IMPIOS

Aunque hay algunos que quisieran separar la resurrección de los justos e impíos por un período de mil años, y otros dirían, "... No hay resurrección de los muertos" (1 Cor. 15:12), no obstante, las Escrituras afirman que habrá una resurrección simultánea de ambos. Jesús enseñó, "No os asombréis de esto; porque va a llegar la ahora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).

Mayor prueba de una resurrección general en vez de resurrecciones separadas de justos e impíos puede verse en el hecho de que ambos grupos serán levantados y juzgados en la segunda venida de Cristo. Los muertos en Cristo serán levantados para estar con el Señor: "Por lo cual os decimos esto por palabra del Señor: que nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tes. 4:15-17). En esta misma venida los impíos serán levantados para eterna vergüenza y desprecio, "Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando sea revelado el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluídos de la presencia del Señor y de la gloria de su potencia, cuando venga para ser glorificado en aquel día en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)" (2 Tes. 1:7-10).

Según describe Jesús la escena del juicio en su segunda venida, debemos observar que todos están presentes. "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones, y separará a los unos de los otros, como separa el pastor a las ovejas de los cabritos" (Mateo 25-31-32). Por tanto, deberíamos concluir que la resurrección será general y simultánea.

Pero a menudo se usan dos Escrituras para diferenciar entre la resurrección de los justos y los impíos. Esas son: 1 Tesalonicenses 4:6 y Apocalipsis 20:5-6. La Escritura en Tesalonicenses dice en verdad: "Y los muertos en Cristo resucitarán primero." Pero la pregunta es, ¿antes de qué? No es antes que los impíos que murieron fueran levantados, porque eso no forma parte del contexto; sino antes que los santos que aún vivan sean levantados para estar con el Señor. O sea, que los cristianos que estén vivos no van a ser levantados primero que los que ya murieron para estar unidos con el Señor. Este es el contexto verdadero, y añadirle algo más es tratar mal la Escritura.

De nuevo es cierto que Apocalipsis 20 menciona una primera y segunda resurrección. Pero recordemos que este libro es de naturaleza simbólica (vea Apoc. 1:1) y no debe ser interpretado de tal manera que esté en desacuerdo con Escrituras literales acerca de la resurrección. También debemos observar que, aparte de su naturaleza figurativa, Apocalipsis 20:4-5 ni siquiera habla de una resurrección general de los justos, como algunos quisieran hacernos creer. Más bien tiene que ver sólo con las "almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús ..." En este capítulo se trata del estado beatífico de los que fueron martirizados por causa de Cristo, no un texto que prueba que hubo resurrecciones separadas de justos e impíos.

RESURRECCION DEL CUERPO

Hay quienes niegan la resurrección del cuerpo. Y dicen que aún el cuerpo de Jesús probablemente se disolvió en alguna substancia gaseosa en vez de reunirse con su espíritu en aquella tumba del huerto.

Pero tal teoría está en desacuerdo directo con lo que la Biblia presenta como resurrección. Cuando Jesús tomó la mano de la hija muerta de Jairo, ella se levantó (marcos 5:41-42). Esa fue una resurrección corporal. Jesús se acercó a la tumba de Lázaro: "Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, sal fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir" (Juan 11:43-44). Esa fue una resurrección corporal. Al morir Jesús hubo un gran terremoto, "Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la santa ciudad, y se aparecieron a muchos" (Mateo 27:52-53). Esa fue una resurrección corporal.

Nuestros cuerpos seguramente serán cambiados y adaptados a una naturaleza eterna (1 Cor. 15:51-54). Sobre este cambio, Pablo escribió, "el cual transfigurará el cuerpo de nuestro estado de humillación, conformándolo al cuerpo de la gloria suya, en virtud del poder que tiene también para someter a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:21). Pero todavía será nuestro cuerpo resucitado y cambiado. Por eso Pablo pudo exclamar, "Y no sólo esto, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo" (Romanos 8:23).

LA MUERTE ES SORBIDA EN VICTORIA

Mediante la resurrección de Jesucristo hemos sido nacidos de nuevo en una esperanza viva (1 Pedro 1:3). Nos ha libertado de la servidumbre a la que estábamos sujetos por el temor a la muerte (Hebreos 2:15). Y no importa con qué armas arremeta Satán contra nosotros, un día los cielos resonarán con el grito de los redimidos, "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Cor. 15:55). "¡Aleluya, Resucitaremos!"

PREGUNTAS

¿En qué encontraban ánimo y esperanza los santos del Antiguo Testamento?

¿Qué prueba hay de una resurrección general y simultánea de justos e impíos?

¿Por qué no enseña 1 de Tesalonicenses 4:16 y Apocalipsis 20:5-6 que habrá resurrecciones separadas de justos e impíos?

¿Cuál es la prueba bíblica de una resurrección corporal?

¿Habrá algún cambio en nuestros cuerpos al ser resucitados?