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S t a r t B i b l e P u b l i c a t i o n s

LA IGLESIA ENSEÑA A LOS HOMBRES A DAR A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR

Por Bill Burchett

Las iglesias de Cristo son muy cuidadosas al hacer hincapié en el concepto bíblico de someterse a las autoridades debidamente constituídas. El cristiano no solamente ha de someterse a Dios, sino sujetarse a aquellas instituciones que Dios ha autorizado y ordenado. Sólo sometiéndose a ellas demuestra su verdadera sumisión a Dios.

El cristiano es ciudadano de dos reinos -- uno terrenal y uno celestial. Algunos argumentarán que si nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20), no tenemos obligación hacia ningún gobierno terrenal. El apóstol Pablo, quien escribió el pasaje anterior, ciertamente no limitó al cielo su ciudadanía. Era ciudadano tanto de Roma (Hechos 22:26-29) como del reino de nuestro Señor (Colosenses 1:13), en lo cual obviamente no halló ningún conflicto.

Los fariseos trataron de hacer caer en la trampa a Jesús con este mismo asunto (Mateo 22:15-22). El les demostró, sin embargo, que no existía ningún conflicto de deberes sino una perfecta armonía. No solamente escapó de la trampa, sino que al contestar fijó una ley para todos los tiempos, "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios." Todo cristiano, discípulo de Jesús, que sea obediente a Dios, debería mantener su posición a favor de la ley, la lealtad y el orden.

GOBIERNOS ORDENADOS POR DIOS

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento expresan vívidamente que la autoridad de los gobernantes terrenales viene de Dios. "Bendito sea el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyas son la sabiduría y la fuerza. El hace alternar los tiempos y las circunstancias, quita reyes, y pone reyes" (Daniel 2:20-21). Y a Nabucodonosor se le dijo, "... porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad" (Daniel 2:37).

En el Nuevo Testamento, Jesús hace claro a Pilato, "No tendrías ninguna autoridad contra mí, sino se te hubiera dado de arriba" (Juan 19:11). Pablo, apóstol de Dios y ciudadano romano, escribe a la iglesia en Roma, "Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos" (Romanos 13:1-2). En el versículo 4 de ese mismo pasaje el apóstol se refiere dos veces al poder civil como "servidor de Dios" y vuelve a repetir el mismo pensamiento en el versículo 6.

Está claro que los gobiernos civiles son ordenados por Dios, y la anarquía no representa la voluntad de Dios para los hombres.

SUMISION AL GOBIERNO

Los cristianos han de ser ciudadanos obedientes a la ley. De hecho, entre toda la gente los cristianos deben ser los mejores ciudadanos. La relación del discípulo con Dios es el factor decisivo en todas sus demás relaciones. Somos ciudadanos de un reino celestial, pero mientras estemos en la carne también somos ciudadanos de las naciones. Dios ha ordenado gobiernos civiles para esas naciones, de manera que tenemos un deber tanto al César como a Dios. En nuestra relación y deberes hacia Dios, nos encontramos con diversas responsabilidades, las que incluyen nuestra sumisión a la ley civil.

Los primeros cristianos vivían bajo una forma totalitaria de gobierno -- los dictadores romanos. No obstante, la palabra de Dios les mandaba e instaba a ser ciudadanos obedientes. Pablo escribió al evangelista Tito sobre asuntos que debían ser puestos en conocimiento del pueblo de Dios. Entre otras muchas cosas, él debía "recordarles que se sometieran a los gobernantes y a las autoridades, que obedecieran a los magistrados, ..." (Tito 3:1).

De la misma manera, el apóstol Pedro enfatiza la importancia de la sumisión. "Por causa del Señor, someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien. Porque ésta es la voluntad de Dios ..." (1 Pedro 2:13-15). Leyendo nuevamente a Romanos 13:1-7 vemos que los cristianos han de estar en sujeción a las autoridades civiles, no simplemente por temor al castigo, sino por causa de la conciencia.

No obstante, esta obediencia o sumisión al gobierno no está exenta de restricción, sino que está restringida por nuestro deber hacia Dios. Si se presentara un conflicto entre nuestra obediencia a Dios y la obediencia a los gobernantes civiles, tenemos que obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29).

OTRAS RESPONSABILIDADES

Al responder a los fariseos en Mateo 22:15-22, Jesús no definió los deberes específicos tanto hacia César como hacia Dios, pero no nos dejó con la duda de lo que debemos a uno y a otro. Cuando un gobierno lleva a cabo las responsabilidades ordenadas por Dios (Romanos 13:3-4; 1 Pedro 2:14), y cuando estamos recibiendo la protección del gobierno al igual que los privilegios que se nos ofrecen, entonces ciertamente estamos bajo la obligación de apoyar ese gobierno.

Además de la obediencia civil y sumisión en general, se señalan en las Escrituras algunas responsabilidades y deberes específicos. El cristiano ha de hacer súplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por los líderes gobernantes (1 Tim. 2:1-4). Además de esto, el cristiano contribuye con el gobierno pagando sus impuestos (Mateo 22:21; Rom. 13:6). Aunque el gobierno no sea perfecto, esto no nos exime de nuestro deber, ni porque el gobierno despilfarre o porque no estemos de acuerdo con todos sus programas. Ni Jesús ni Pablo restringieron la obligación hacia el pago de los impuestos usando tales conceptos. Por otro lado, los cristianos que vivan en una sociedad democrática deben participar en el mejoramiento del gobierno siempre que tengan la oportunidad.

Jesús enseñó a sus seguidores a ser conscientes de su actitud en todos sus asuntos. No nos sorprende por tanto saber que los apóstoles animaban a los discípulos a desarrollar una buena actitud hacia los gobernantes. Los cristianos debían respetar y honrar a las autoridades gobernantes (Romanos 13:7; 1 Pedro 2:17).

Entre las áreas de responsabilidad más controversiales está la de servir al gobierno. ¿Cómo debemos servir? ¿Dónde debemos servir? ¿Qué hay del cristiano y el servicio militar, servicio en la policía, servicio de jurado en la corte, etc.? ¿Puede servir? ¿Debe servir? Aunque cada individuo debe estar totalmente persuadido en su propia mente (Rom. 14:23), tenemos ejemplos de servicio al gobierno en la palabra de Dios. Estimulamos al lector a estudiar cuidadosamente los casos de Erasto (Rom. 16:23), Cornelio (Hecho 10 y 11), y el carcelero de Filipos (Hechos 16).

DERECHOS Y PRIVILEGIOS

En una sociedad democrática, el cristiano tiene el gran privilegio de poder ayudar en la formación de un buen gobierno. Puede votar sobre asuntos o problemas, ayudar a elegir buenos oficiales, e influenciar en cuanto a legislaciones apropiadas. Para el escritor estas cosas no deben mirarse únicamente como privilegios sino también como deberes.

Puesto que el gobierno está para castigar a los malechores (Rom. 13:3-4), el ciudadano tiene el privilegio de disfrutar del sentido de seguridad que nos da la ley y el orden. Mientras disfruta de este privilegio, el cristiano hará las cosas que contribuyan a preservar la ley y el orden.

Otro privilegio valioso es el derecho al debido proceso. No es incorrecto que el ciudadano cristiano alegue sus derechos bajo la ley (Hechos 25:6-12).

Y no cabe duda que el cristiano puede ejercer su derecho a la protección (Hechos 23:12-35) al igual que a su defensa legal si es acusado (Hechos 24:10).

RESUMIENDO

Nuestro Dios no autoriza la anarquía y el caos para los habitantes de este mundo. No fue por accidente que Jesús vino al mundo en la época de un gobierno fuerte. En ese mundo de paz romana, caminos romanos, y ley romana, Jesús edificó su iglesia y envió a sus discípulos al mundo a diseminar su evangelio. Por tanto, sus seguidores se convirtieron en ciudadanos de dos reinos. La verdad que Jesús dijo, "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios," no ha disminuído con el pasar de cerca de dos mil años. Es obviamente una separación implícita de la iglesia y el estado, mas para el ciudadano un deber solemne hacia ambos.

PREGUNTAS

¿Qué importancia tiene la autoridad en nuestro mundo?

¿Cuál es la fuente fundamental de autoridad, y por qué?

Explique cuál debe ser la actitud del cristiano hacia toda autoridad debidamente constituída.

¿Consideraba Pablo su ciudadanía romana un asunto de importancia?

¿Qué perseguían los fariseos al hacer a Jesús la pregunta sobre los impuestos?

¿De qué manera está el gobierno civil al servicio de Dios?

Enumere algunos deberes del cristiano hacia el gobierno.

¿Puede un cristiano servir como oficial de la policía o como soldado?

¿Tiene alguna limitación la obediencia a un gobierno civil?