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S t a r t B i b l e P u b l i c a t i o n s

AL IGUAL QUE LA DE LOS APÓSTOLES, LA PREDICACION DE LA IGLESIA ACTUAL ES BIBLICA

Por Richard Powlus

Dios mandó a Jonás: "Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré" (Jonás 3:2). La única clase de predicación que agrada a Dios es predicar las cosas que él nos manda. En el mundo denominacional de hoy, desafortunadamente, no es ésta la clase de predicación que encontramos. Los predicadores muchas veces se preocupan más de complacer a su audiencia que a Dios. Los predicadores del primer siglo se preocupaban por complacer a Dios en su predicación (véase Hechos 4:20 y Gálatas 1:10). Los predicadores en las iglesias de Cristo dependen de la Palabra de Dios como la fuente y poder de su predicación. Nuestra preocupación es la salvación de las almas, no la "comezón en los oídos".

Ray Hawk era un predicador autorizado en una iglesia denominacional antes de su conversión. Ahora es un ministro en la iglesia de Cristo. En una serie de artículos escritos por él y titulados: "¿Estamos Predicando Doctrina Condenable?," él nos dice, "Rechacé la Disciplina (Metodista) y eso significaba que tenía que separarme de la iglesia Metodista. Mi licencia para predicar especificaba que yo había sido nombrado predicador Metodista para 'predicar el evangelio de acuerdo con la Disciplina de la iglesia Metodista.' Ya no podría hacerlo, porque la Disciplina Metodista no me iba a permitir predicar las simples verdades de la Biblia. La mayoría de los predicadores denominacionales de estos tiempos están en esa posición, comprometidos con los credos de sus iglesias más que con la Biblia como la fuente de su enseñanza.

Más asombrosa aún es la actitud que muchos predicadores tienen hacia las Sagradas Escrituras. En Cristianity Today (13 de octubre de 1967), se informan los resultados de una encuesta tomada entre 7,441 predicadores protestantes en los Estados Unidos. En esa encuesta, el 89% de los sacerdotes episcopales, el 82% de los predicadores metodistas, el 81% de los predicadores presbiterianos, y el 57% de los predicadores luteranos americanos rechazaron una interpretación literal de la Bibla cuando se les preguntó si creían que la Biblia era la palabra inspirada por Dios. La revista Time (diciembre 30 de 1974), en un artículo titulado "La Biblia: El Creyente Gana", discute este mismo rechazo a la inspiración literal de la Biblia por parte de líderes y maestros denominacionales.

Examinemos la actitud hacia la Biblia por parte de los predicadores de la iglesia del Nuevo Testamento.

Estudiaban la palabra de Dios. En 1 Tim. 4:13, Pablo instruía a Timoteo a que, "...se ocupara en la lectura..." De este contexto , así como de 2 Tim. 2:15, se deduce que la palabra de Dios era el objeto de esa lectura. Sabían que debían manejar la palabra de Dios con propiedad para presentarse ante Dios como siervos aprobados. ¡Esto requiere estudio diligente! Aprendemos en Hebreos 5:12-14 que aquellos que estudian y usan la palabra de Dios están capacitados para entenderla y enseñar a otros. En 2 Pedro 3:15-16, encontramos una referencia acerca del estudio que hacía Pedro de las cartas de Pablo. Los predicadores en la iglesia de Cristo deben mostrar diligencia en estudiar la palabra de Dios para poder proclamarla con efectividad.

Citaban textos de las Escrituras para apoyar su predicación. En su sermón el día de Pentecostés, Pedro citó a Joel 2:28 para probar que su discurso provenía de Dios, no del vino. Utilizó el Salmo 16:8 para probar que David había previsto la venida de Cristo y su resurrección. Usó 2 de Samuel 7:12 y el Salmo 132:11 para probar que Jesús estaba ahora en su trono en los cielos. En Hechos 7, Esteban usó las escrituras del Antiguo Testamento para probar que por su dureza de corazón los líderes judíos rechazaban la verdad. Cuando Felipe enseñaba al eunuco etíope acerca de Cristo y el plan de salvación, se escribe en Hechos 8:35, "y comenzando desde esta escritura (Isaías 53), le predicó a Jesús." En Hechos 18:28 se dice de la predicación de Apolo, "porque vigorosamente refutaba en público a los judíos, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús era el Cristo." Se dice de Pablo y Bernabé que ellos "continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos" (Hechos 15:35).

Creían que sólo las Escrituras eran suficientes. No tuvieron necesidad de libros de credos. De hecho, condenaron los credos y doctrinas de hombres (Gálatas 1:6-9; 1 Tim. 1:6-7; 4:1-3; 2 Tim. 2:16-18; 3:5-9; Tito 1:9-11). Pablo (inspirado por el Espíritu Santo), en 2 Tim. 3:16-17 hace muy claro que en su predicación del Nuevo Testamento confiaba en las Escrituras como totalmente suficientes para hacernos perfectos, completamente preparados "para toda buena obra". Más aún, se dice que debemos aprender de ellos "... a no ir más allá de lo que está escrito" (1 Cor. 4:6). De los que piensan que necesitamos más de lo que Cristo nos ha dado en su doctrina, se dice que no tienen a Dios. "El que persevera en la doctrina, ése tiene tanto al Padre como al Hijo" (2 Juan 9). Jesús prometió guiar a los apóstoles a toda la verdad (Juan 16:13). En 2 Pedro 1:3 este apóstol dijo, "viendo que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquél que nos llamó ..." En 1 Juan 4:6 este apóstol dijo, "Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error." Puede poner por escrito que cualquier persona o grupo que no esté conforme con la suficiencia de las Escrituras y no sienta el deseo de "contender ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos" (Judas 3), no está representando a la iglesia de Dios.

La actitud y predicación de la iglesia neotestamentaria era muy diferente a la predicación en las iglesias denominacionales de hoy día. La iglesia de Cristo toma como patrón para su prédica el ejemplo de predicación de esos predicadores neotestamentarios. El poder de su predicación venía de las Escrituras.

Muchos predicadores dependen de la sabiduría de palabras para que su predicación sea poderosa. La filosofía es requisito en muchas escuelas que entrenan predicadores. Algunos predicadores dependen de métodos teatrales para mantener a su audiencia entretenida. Algunos recurren al emocionalismo extremo para conmover a su audiencia y así piensan que han predicado poderosamente.

Los predicadores neotestamentarios descansaban en el evangelio como su fuente de poder en la predicación. "Porque Cristo me envió ... a predicar el evangelio, no con sabiduría de palabras, para que no se desvirtúe la cruz de Cristo. Porque el mensaje de la cruz es locura para los que se están perdiendo; pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios" (1 Cor. 1:17-18). Debemos leer Romanos 1:15-17, donde también se declara el poder del evangelio. Pablo dice, "... cuando fuí a vosotros, no fuí anunciándoos el testimonio de Dios con excelencia de palabras o de sabiduría" (1 Cor. 2:1). Sin embargo tuvo éxito en hacer volver a los perdidos a Cristo y en edificar iglesias fuertes. El tuvo éxito porque descansó en el poder de Dios a través de Su palabra. "Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando las cosas espirituales con palabras espirituales" (1 Cor. 2:13).

El poder de la predicación apostólica lo constituía su deseo de declarar "todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27). La predicación que no cita las Escrituras se queda corta en declarar todo el consejo de Dios. Enseñar sólo parte del evangelio tiene tan poco poder para salvar como el enseñar algo erróneo.

El poder de su predicación fue también su deseo de anunciarles todo lo que fuese útil (Hechos 20:20). Esto es, lo que la iglesia o los perdidos necesitaban escuchar, eso era lo que ellos predicaban. ¡Hoy necesitamos predicadores con el mismo valor! Muchos hoy día son como los que Pablo describe en 2 Timoteo 4:3-4. Qué lástima que haya hoy día tantos que pretenden piedad mientras que al mismo tiempo niegan su eficacia (2 Timoteo 3:5).

CONCLUSION

También se advierte el resultado de tal clase de predicación. "Ten cuidado de tí mismo y de la enseñanza; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a tí mismo y a los que te escuchen" (1 Timoteo 4:16). Dios nos ayude siempre a conformar nuestra predicación según el patrón de los predicadores neotestamentarios.

PREGUNTAS

¿Qué clase de predicación agrada a Dios?

Explique la actitud de muchos predicadores denominacionales hacia la Biblia y cómo afectaría esto su predicación.

¿Por qué deben los predicadores y maestros estudiar la palabra de Dios?

¿Cómo podemos discernir el espíritu de verdad y el espíritu de error en la predicación?

¿En qué consistía el poder de la predicación neotestamentaria?

Si los predicadores predican según el patrón neotestamentario, ¿cuál debe ser el resultado?