Suicidio Adolescente
El comportamiento suicida se define como la
preocupación o acción orientada a causar la propia muerte de manera
voluntaria. El intento de causar la propia muerte es esencial en esta
definición. El pensamiento suicida hace referencia a ideas de cometer
suicidio o el deseo de quitarse la propia vida. El comportamiento suicida
hace referencia a las acciones concretas realizadas por quien está pensando
o preparándose para provocar su propia muerte. El intento de suicidio
normalmente hace referencia a una acción orientada a provocar la propia
muerte que no logra su objetivo. El suicidio hace referencia a haber causado
intencionalmente la propia muerte.
La adolescencia es un período del desarrollo de mucho
estrés lleno de cambios muy importantes: cambios en el cuerpo, cambios en
las ideas y cambios en los sentimientos. El intenso estrés, confusión, miedo
e incertidumbre, así como la presión por el éxito, y la capacidad de pensar
acerca de las cosas desde un nuevo punto de vista influye en las capacidades
del adolescente para resolver problemas y tomar decisiones. Para algunos
adolescentes, los cambios normales del desarrollo, a veces acompañados por
otros hechos o cambios en la familia como el divorcio o la mudanza a una
nueva comunidad, cambios de amistades, dificultades en la escuela u otras
pérdidas, pueden causar gran perturbación y resultar abrumadores. Los
problemas pueden apreciarse como demasiado violentos o difíciles de
sobrellevar. Para algunos, el suicidio puede parecer una solución. Del 12 al
25 por ciento de los niños mayores y adolescentes experimentan algún tipo de
idea acerca del suicidio (pensamiento suicida) en algún momento. Cuando los
sentimientos o pensamientos se vuelven más persistentes y vienen acompañados
de cambios en el comportamiento o planes específicos de suicidio, el riesgo
de un intento de suicidio se incrementa.
Suicidio es la tercera causa principal de muerte en
jóvenes de 15 a 24 años de edad, y la tercera causa principal de muerte en
niños de 10 a 14 años de edad. Según el Instituto Nacional de la Salud
Mental (National Institute of Mental Health, NIMH), los resultados de la
investigación científica establecen lo siguiente:
- Se estima que hay de ocho a 25
intentos de suicidio por cada suicidio concretado, y la proporción es aun
mayor entre los jóvenes.
- Los principales factores de riesgo para el intento de suicidio en los
jóvenes son la depresión, el abuso de sustancias y los comportamientos
agresivos o perturbadores.
Los Centros para la Prevención y el Control de las
Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, su sigla en inglés
es CDC) informan lo siguiente:
- Los hombres tienen una probabilidad cuatro veces mayor de morir a
causa de suicidio que las mujeres.
- Sin embargo, las mujeres tienen mayor probabilidad de intentar el
suicidio que los hombres.
- Los armas de fuego se utilizan en más que la mitad de los suicidios de
la juventud.
Los factores de riesgo del suicidio varían de acuerdo a
la edad, el sexo y las influencias culturales y sociales, y pueden
modificarse a lo largo del tiempo. Por lo general, los factores de riesgo
del suicidio se presentan combinados. A continuación, se incluyen algunos de
los factores de riesgo que pueden presentarse:
- Uno o más trastornos mentales
diagnosticables o trastornos de abuso de sustancias.
- Comportamientos impulsivos.
- Acontecimientos de la vida no deseados o pérdidas recientes (por
ejemplo, el divorcio de los padres).
- Antecedentes familiares de trastornos mentales o abuso de sustancias.
- Antecedentes familiares de suicidio.
- Violencia familiar, incluido el abuso físico, sexual o verbal/emocional.
- Intento de suicidio previo.
- Presencia de armas de fuego en el
hogar.
- Encarcelación.
- Exposición a comportamientos suicidas de otras personas, incluida la
familia, los amigos, en las noticias o en historias de ficción.
Muchas de las señales de aviso de posibles sentimientos
suicidas son también síntomas de depresión. La observación de los siguientes
comportamientos ayuda a identificar a las personas que pueden encontrarse
bajo el riesgo de intento de suicidio:
- Cambios en los hábitos alimenticios y del sueño.
- Pérdida de interés en las actividades habituales.
- Retraimiento respecto de los
amigos y miembros de la familia.
- Manifestaciones de emociones contenidas y alejamiento o huida.
- Uso de alcohol y de drogas.
- Descuido del aspecto personal.
- Situaciones de riesgo innecesarias.
- Preocupación acerca de la muerte.
- Aumento de molestias físicas frecuentemente asociadas a conflictos
emocionales, como dolores de estómago, de cabeza y fatiga.
- Pérdida de interés por la escuela
o el trabajo escolar.
- Sensación de aburrimiento.
- Dificultad para concentrarse.
- Deseos de morir.
- Falta de respuesta a los elogios.
- Aviso de planes o intentos de suicidarse, incluidos los siguientes
comportamientos:
- Verbaliza: "Quiero matarme" o "Voy a suicidarme".
- Da señales verbales como "No seré un problema por mucho tiempo más"
o "Si me pasa algo, quiero que sepan que ...".
- Regala sus objetos favoritos; tira sus pertenencias importantes.
- Se pone alegre repentinamente luego de un período de depresión.
- Puede expresar pensamientos extraños.
- Escribe una o varias notas de suicidio.
Las amenazas de suicidio significan desesperación y un
pedido de auxilio. Siempre se deben tener en cuenta muy seriamente los
sentimientos, pensamientos, comportamientos o planes de suicidio. Todo niño
o adolescente que expresa ideas de suicidio debe ser sometido a una
evaluación inmediatamente.
Las señales de aviso de sentimientos, pensamientos o
comportamientos suicidas pueden parecerse a las de otras condiciones médicas
o problemas psiquiátricos. Siempre consulte con el médico de su hijo para el
diagnóstico.
El tratamiento específico para los sentimientos y
comportamientos suicidas será determinado por el médico de su hijo
adolescente basándose en lo siguiente:
- La edad del adolescente, su estado
general de salud y su historia médica.
- Qué tan avanzados están los síntomas del adolescente.
- La seriedad del intento.
- La tolerancia del adolescente a determinados medicamentos,
procedimientos o terapias.
- Sus expectativas con respecto del
riesgo futuro de suicidio.
- Su opinión o preferencia.
Todo adolescente que haya intentado suicidarse requiere
de una evaluación física inicial y tratamiento hasta recuperar la
estabilidad física. El tratamiento de la salud mental para los sentimientos,
ideas o comportamientos suicidas comienza con una evaluación minuciosa de
los acontecimientos de la vida del adolescente ocurridos durante los dos o
tres días previos al comportamiento suicida. Una evaluación integral del
adolescente y de la familia contribuye a la toma de decisiones con respecto
de las necesidades de tratamiento. Las recomendaciones de tratamiento pueden
incluir, entre otras, la terapia individual para el adolescente, terapia de
familia y, cuando sea necesario, la internación para brindarle al
adolescente un entorno supervisado y seguro. Los padres tienen un rol vital
de apoyo en cualquier proceso de tratamiento.
El reconocimiento y la intervención temprana de los
trastornos mentales y de abuso de sustancias es la forma más eficaz de
prevenir el suicidio y el comportamiento suicida. Varios estudios han
demostrado que los programas de prevención del suicidio con más probabilidad
de éxito son aquéllos orientados a la identificación y el tratamiento de la
enfermedades mentales y el abuso de sustancias, el control de los efectos
del estrés y de los comportamientos agresivos.
De acuerdo con la Fundación estadounidense para la
prevención del suicidio (American Foundation for Suicide Prevention, AFSP),
para poder prevenir el intento de suicidio en los adolescentes es importante
aprender cuáles son las señales de advertencia. Mantener una comunicación
abierta con el adolescente y sus amigos brinda una oportunidad para ayudar
cuando sea necesario. Si un adolescente habla sobre suicidio, debe recibir
una evaluación inmediata.
- Señales de advertencia de
depresión en adolescentes:
- sentimientos de tristeza o desesperanza
- disminución del rendimiento
escolar
- pérdida del placer/interés en
actividades sociales y deportivas
- dormir muy poco o demasiado
- cambios en el peso o el apetito
- nerviosismo, inquietud o
irritabilidad
- abuso de drogas
- Medidas que los padres pueden
tomar:
- Guardar las armas de fuego y los
medicamentos fuera del alcance de los niños.
- Proporcionar ayuda a su hijo (de
un profesional médico o de la salud mental).
- Apoyar a su hijo (escuchar,
evitar la crítica excesiva, permanecer conectado).
- Mantenerse informado (biblioteca,
grupo de apoyo local, Internet).
- Medidas que los adolescentes
pueden tomar:
- Tomar con seriedad el
comportamiento y las conversaciones sobre suicidio de tu amigo.
- Animar a tu amigo a buscar ayuda
profesional, y acompañarlo, si fuera necesario.
- Hablar con un adulto de tu
confianza. No intentar ayudar tú solo a tu amigo.
Fuente: http://www.healthsystem.virginia.edu/UVAHealth/adult_mentalhealth_sp/teensuic.cfm |