“La Buena Batalla”

(2  Timoteo 4:7)

Por: Miguel Angel Arroyo Salas

Lección # 3

La Buena Batalla en la Familia” (2 Corintios 11:3)

Introducción: La familia Cristiana es frecuentemente atacada por Satanás, porque él sabe que destruyendo la familia destruye la iglesia. Las familias ejemplares del Antiguo y Nuevo Testamentos han sido la base del triunfo del plan de de Dios para redimir al hombre. L a más importante desde ese punto de vista, fue la familia del Señor Jesús. (Mateo 1:24; Lucas 1:38).

¿Cuáles son las trampas que el diablo pone a la familia Cristiana para destruirla?


        1. Dedicación despedida de tiempo y esfuerzo a las cosas materiales.

                 (Lucas 12:13-15; Eclesiastés 2:4-11)    

1.1 La visión de muchas personas no alcanza para ver la eternidad (Lucas 12:16-21)

1.2  Satanás ha cegado el entendimiento de éstos. (2 Corintios 4:3,4)

1.3 Esto crea una actitud inadecuada hacia los bienes materiales y hacia Dios. (Mateo 16:36).

       2. Preparación adecuada para las cosas y actividades de este mundo, pero no para las cosas de Dios y la Vida Eterna. (Mato 16:2,3)

2.1 Necesitamos padres que dediquen tiempo a la preparación espiritual de sus hijos. (2 Timoteo 3:14-17)

2.2 Para ello necesitamos  ser como los padres de Moisés. (Hebreos 11:24-26)

       3. Adopción de la manera de pensar y actuar del mundo. (Romanos 12:1-2)

3.1 Frecuentemente buscamos el consejo de los incrédulos. (Salmo 1:1,2) (Preguntamos sobre sexualidad, familia, matrimonio, aborto, evolución, etc.)









3.2 Ellos deprecian la Palabra de Dios considerándola obsoleta, y caen aberraciones vergonzosas aprobando lo perverso. (Romanos 1:18:32).

33 Lo bueno o malo de una cosa se echa de ver en sus resultados. ¿Cómo pueden decir lo hombres que su manera de pensar es la mejor cuando han convertido la sociedad en una suciedad absoluta. Jeremías10:23; Marcos 13:31)

Conclusión:  

Frecuentemente nos excusamos y consolamos  diciendo que el matrimonio y los hijos no vienen con un instructivo de funcionamiento, pero la verdad es que no reconocemos en la Biblia el manual que tanto necesitamos, y las consecuencias no se hacen esperar.