Este breve pasaje demuestra que Cristo Jesús mismo exige que no solamente pongamos el corazón en nuestra adoración, sino que además le adoremos en base a la verdad, es decir, de acuerdo con las instrucciones del Nuevo Testamento. Cuando las personas se apartan de dichas instrucciones para hacer lo que les viene en gana en el culto al Señor, Él considera que dicha adoración no es verdadera y por lo tanto es inaceptable delante de Él.

Lo mismo dijo en Mateo 15:9: “Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.”

Cuando los líderes de las congregaciones se obstinan en permitir innovaciones que no cuentan con el apoyo de las Escrituras, están imitando a otros líderes religiosos que en el pasado han desviado a los creyentes del camino de Dios, provocando el rechazo y el enojo divino contra ellos. Su adoración, por más atractiva y animada que sea, no representa otra cosa, sino una ofensa a Dios y una gran condenación de los adoradores. Lo que hacen es en vano; es decir, no sirve de nada.

Hablando de la adoración, el apóstol Pablo dijo en Colosenses 3:17:

“Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús.”

La frase “en el nombre de” viene de la frase griega “en to onomati” que significa “por la autoridad de”. En el versículo anterior (16), Pablo habló del canto en la iglesia, por lo tanto, habló de la adoración. El apóstol dice aquí que usted no debe participar de una adoración donde se practican actos de culto que no estén autorizados por el Nuevo Testamento.

Ahora le pregunto: ¿Hay alguna parte del Nuevo Testamento donde se autoricen los aplausos como parte de la adoración Cristiana?

Recuerde usted que decir “Tampoco lo prohíbe” es una afirmación muy peligrosa que básicamente fue la manera de pensar de Caín, cosa que le valió que Dios no aceptara su adoración,

(Génesis 3:3-5b): “Y aconteció que al transcurrir el tiempo , Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. También Abel , por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el Señor miró con

agrado a Abel y a su ofrenda , pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado”

El escritor a los Hebreos

(Hebreos 11:4), explica más tarde que la razón de esto, es que Abel obró por fe y Caín no. Así que una persona que tiene una fe verdadera, hará las cosas de la manera que Dios pide, y por otra parte, la persona que, como a Caín, le importa poco lo que Dios dice, hará las cosas a su gusto y no al gusto de Dios. ¿Qué clase de adorador es usted. Como Abel o como Caín?

El propósito de la adoración es agradar a Dios, no al hombre

En el Nuevo Testamento (la Ley de Dios para el hombre de hoy), hay versículos que hablan de manera muy clara acerca del propósito de la adoración de la iglesia; uno de ellos es Efesios 5:19 que dice:

“...hablando entre vosotros con salmos , himnos y cantos espirituales , cantando y alabando con vuestro corazón al Señor.”

Otro es Colosenses 3:16:

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales , cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.”

Uno más es Hebreos 13:15:

“Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El , sacrificio de alabanza a Dios , es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.”

Los verbos utilizados por el Espíritu Santo en los de Efesios y Colosenses, (hablar, cantar, alabar, enseñar, amonestar) para referirse al canto de alabanza al Señor, demuestran lo que Dios espera de nosotros. El aplauso, el uso de instrumentos mecánicos o electrónicos de música o la imitación de éstos, no pueden efectuar dichas acciones.

Dios quiere fruto de labios, no fruto de cosas sin vida como dichos instrumentos.

“Aun las cosas inanimadas, como la flauta o el arpa, al producir un sonido, si no dan con distinción los sonidos, ¿cómo se sabrá lo que se toca en la flauta o en el arpa?”

(1 Corintios 14:7)




¡Aplausos, Aplausos!

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