EL BING BANG Y LA BIBLIA

Dr. Hugh Ross en los hechos para la fe, trimestre 3, 2000, páginas 26-32.







No hay probablemente tema en las materias relacionadas con la existencia de Dios donde haya más confusión en lo que se ha llamado popularmente “la gran explosión” (“The Big Bang”). Mucho del problema ha venido de no entender lo que propone la teoría.

La primera sugerencia que propondría la idea vino
en 1916 del campo de la ecuación de Albert Einstein de la relatividad general que predecía un universo que se expandía. En 1916, la posición filosófica aceptada era que había siempre existido el cosmos, y la proposición de Einstein dictó claramente que había un principio, así que su teoría fue alterada para conformarse con la posición aceptada.

El primer punto que necesita ser hecho sobre este tema es que la Biblia señala claramente que Dios existe antes de que el universo existiese. Esto no es sólo el punto obvio de Génesis 1:1 sino que también está indicado en Proverbios 8:22-31, Colosenses 1, Juan 17:24, Efesios 1:4, 2 Timoteo 1:9, Tito 1:2, y 1 Pedro 1:20. El concepto bíblico de Dios es que Él es un Ser fuera del tiempo y del espacio y es la causa de la existencia que tenemos. Hechos 17:28 claramente afirma: "En él vivimos y nos movemos y somos."




Es también importante observar que el nombre de Dios escogido en Génesis 1 es Elohim. Hay muchos nombres usados en Hebreo para Dios, cada uno indicativo de las características de Dios que son discutidas. Jaweh es utilizado cuando uno está hablando de las promesas de Dios. Se utiliza Adonai cuando el aspecto regidor de Dios es el tema. Cuando el poder y la naturaleza creativa de Dios están implicados, la palabra es Elohim y ésta se utiliza exclusivamente en Génesis.

La palabra usada Génesis 1:1 para describir la creación es la palabra hebrea bara. Esta palabra nunca se utiliza en referencia a algo que un ser humano puede hacer. Siete veces en el Antiguo Testamento, se utiliza en referencia a la creación (Génesis 1:1 2:3-4 Salmo 148:5 Isaías 40:26 42:5 y 45:15. Hebreos 11:3 indica que el cosmos que podemos ver está hecho de las cosas que no podemos ver. Numerosos pasajes indican que Dios es la única fuente del cosmos, además respaldan a Dios como el Creador (véase Isaías 45:5-22 Juan 1:3 y Colosenses 1:15-17.
La palabra shamayim se utiliza en la Biblia para referirse al universo astronómico. La palabra misma está conectada con la palabra extendido once veces en el Antiguo Testamento (Job 9:8, Salmo 104:2, Isaías 40:22, 42:5, 44:24, 45:12, 48:13, 51:13, Jeremías 10:12, 51:15, Zacarías 12:1. El concepto aquí es que el cosmos no es estático, pero el verbo natah es utilizado en una forma activa del participio que indica que el proceso está en curso.
Usted no tiene que ser un erudito Hebreo para entender el concepto (Yo no haría ninguna demanda de credibilidad personal en absoluto). Sólo tome una concordancia y mire las palabras y considere cuál es el uso común. En la concordancia analítica de Young, por ejemplo, el shamayim se refiere a tirón o empujón debido a su conexión al concepto de estiramiento o expansión.